lunes, 27 de abril de 2009

Del enamoramiento ala obsesion


Lo más característico de este tipo de enamoramiento es el temor patológico a romper con la pareja y a vivir en soledad. Nerviosismo, sudor, un nudo en el estómago… Son algunos de los síntomas clásicos del enamoramiento, un sentimiento que la mayoría de las personas experimenta alguna vez a lo largo de su vida. Entre los más comunes destaca el de querer pasar con la persona querida el mayor tiempo posible. Ahora bien, en ocasiones ese deseo se convierte en una obsesión incontrolada. Los expertos dicen que este amor dependiente y patológico se debe a un terrible miedo por perder a la pareja. Un temor que afecta al 10,8% de las mujeres y al 8,7% de los varones, que afirman ser dependientes emocionales. ¿Dónde está el límite entre el amor ‘controlado’ y la ‘obsesión desmedida’ por la pareja?
Los psicólogos aseguran que la fuerte necesidad de no estar solos crea tal dependencia que hace que se pueda empezar a hablar de adicción al amor o, más bien, de obsesión, puesto que son equivalentes. “La cada vez mayor dependencia de los individuos genera estilos de vida dependientes”, explica María de la Villa Moral. Por su parte, el psiquiatra e investigador clínico de la Fundación Instituto Spiral, Carlos Sirvent, asegura que la obsesión, la adicción al amor “no existe”, puesto que -apunta- “cuantitativamente es imposible que haya una patología de adicción al amor porque querer mucho no es una adicción, puede ser un acto heroico o lo más maravilloso que puede ocurrirle al ser humano, pero querer mucho, querer demasiado, no existe, querer demasiado es malquerer”.
El experto considera que ser adicto al amor o tener desamor significa más que un comportamiento adictivo hacia otra persona, una malvivencia del amor. “Cuando una persona se obsesiona, se instala en una relación depresiva o vive el amor tormentosamente, no es debido al amor ni a la otra persona. La causa se encuentra en una serie de elementos subyacentes que tiene el paciente”, insiste.
“Podemos llegar a comprender lo que es una experiencia de obsesión o adicción al amor recordando en nuestras relaciones de pareja la etapa pasional de igual forma que la experiencia de una borrachera. Es una vivencia que ha tenido mucha gente pero sólo una minoría padece etilismo -prosigue Sirvent-. El adicto al amor se instala en la etapa pasional, perpetuándola indefinidamente de manera ansiosa e inmadura, El adicto al amor se instala en la etapa pasional, perpetuándola indefinidamente de manera ansiosa e inmadura comportándose dentro de la relación como un drogodependiente lo haría con la droga”.

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